sábado, 15 de noviembre de 2014

Las Medulas en el puente de la Almudena

Los viajes en el tiempo son posibles, una vez más. Hay quien lo provee,  sin ser como en las pelis, con la imaginación, visitando lugares encumbrados en el recuerdo a base de monumentos, iconos y testimonios.

Llevados allí, atrapados sin salida, nos condicionan, modifican la atmósfera, como  máquinas de transacciones generadores de sensaciones, emociones, pensamientos y sentimientos.  Lo moldeable y sugestionable que somos los humanos, según los periodos de tiempo, todo el universo está sujeto a cambios y transformación. En un viaje de tres días, las horas son intervalos mas que suficientes. El grupo se transforma en otra máquina moldeadora de voluntades e ideas. Nadie quiere estar fuera, todos queremos participar.

Si los objetivos no están claros, nos perdemos, todo queda sujeto a interpretación y baja el grado de satisfacción. Luego que cada uno con lo que reciba haga lo que pueda.

Salir al campo es una actividad de estar con sigo mismo. Reconocer los propios recursos y límites. Nuestros ritmos son dispares, son distintos, nuestra situación en la vida, el momento vital. Queda obligado asumir que tenemos pasos diferentes, respetar la propia medida y aceptar la soledad como resultado de la propia iniciativa.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Una mochila para el universo

Más allá de los libros americanos de auto ayuda, existe este libro que nos muestra de forma clara y sencilla las respuestas a unas inquietudes que bullen en nuestro interior, que nos sirven de apoyo para entender lo que nos pasa, y le pasan a nuestros amigos, conocidos, compañeros y vecinos, sin que lo hablemos o nos lo confirmen, pues todos estamos hechos del mismo “Polvo de estrellas”

Si la vida nos examina primero  y después nos da la enseñanza es lógico que acumulemos mucha desgana, frustración y  rabia en nuestra historia. Cuando algo nos suceda, una orientación nos da esperanza y aliento para seguir respirando y obrando la maravilla de la vida.

Os reproduzco la pequeña introducción de Elsa Punset que lo sintetiza a las mil maravillas:
“¿Cuánto debe durar un abrazo? ¿De qué sirve llorar? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra suerte? ¿Tiene algún propósito el enamoramiento? ¿Y por qué es tan inevitable el desamor? ¿Cómo  aprendemos a tener miedo? ¿A partir de qué edad empezamos a mentir? ¿Por qué sentimos envidia? ¿Cuántos amigos necesitamos para ser felices? ¿Podemos evitar estresarnos sin necesidad? ¿Por qué le importa mas a un hombre que a una mujer que le rayen el coche? Y mas allá de las dietas milagrosas ¿existen trucos emocionales para adelgazar? … “

En la lectura del libro encontrareis la respuesta…

domingo, 26 de octubre de 2014

El Cáliz de la Pedriza


Cuántas veces habremos viajado a un lugar a un lugar y habremos descubierto algo nuevo cada vez. Esta vez se trata de aprecia el juego de la naturaleza y ponerle nombre orgánico, homeomorfo, simbólico o de semejanza, en un lugar donde la imaginación se expanda. La Pedriza se convierte en un lugar de adoración para los capitalinos, y amantes de la naturaleza. Haga frio o calor, sus pétreas formas vigilan desde el horizonte. Le toca a un punto de vigía, fortaleza, atalaya, algo que se ha nombrado como el Cáliz por su forma, lo recuerda.

Desde donde podamos, desde el Tranco, subiendo por el GR-10 o Canto Cochino, caminar por el santuario es redimirse. Es el camino lo que lo hace especial, hasta llegar al vigía sobre el horizonte, El cáliz con sus formas en equilibrio,  caprichoso con su propia vía de ascenso. Desde allí podemos ir a cualquier parte, hasta perdernos, o descubrir nuevos senderos y volver por la Charca Verde pasando por la Peña Horcajo.

Bajar por una pista es poco emocionante y unos aceleran hasta la llegada.

Por motivos incógnitos la única imagen, que hasta ahora queda es la portada.

La traza de la Ruta.

domingo, 19 de octubre de 2014

Lozoya, Puentes Medievales y Marmitas de Gigante

 Fotos Lozoya
Saliendo de Lozoya, siguiendo una pista y vía pecuaria bordeamos el embalse de la Pinilla. La pista, también utilizada por los ciclistas nos asciende a la dehesa de Lozoya, donde pastan ganaderías. Nos acercamos a ver un molino fluvial de cereal, hoy convertido en residencia privada. Nos cruzamos con el curso del PR-29 para reposar en el Puente Medieval de Matafrailes, de Canencia.

Regresemos por otra senda mas próxima al Rio hasta que avistamos los rápidos bautizados como las Marmitas de Gigante, una curiosa forma natural producto de la erosión del Río Lozoya sobre las rocas del lecho durante miles de años. Soslayando este paraje singular por el Puente del Congosto, también de origen medieval.

La sombra es escasa y carente de fuentes, este recorrido conviene hacerlo temprano o fuera de los calurosos días estivales.

La Traza de la Ruta.

jueves, 16 de octubre de 2014

Escapada a la Rioja – Arnedillo - Zarzosa

 Fotos Escapada a la Rioja
Antes que llegue el invierno y haga dormir la naturaleza, salir de la ciudad hace sentir que tenemos vida.

Hemos visitado la zona de la Rioja, con hayedos, termas y huellas del pasado anterior a la humanidad, los dinosaurios. Todo el verde que se esconde en la árida zona, de repente se tiñe de ocre y amarillo con las primeras llegadas del frío. Los álamos de ribera, arropados en las arrugas del terreno, se resguardan del gélido viento, conservando la vida momento a momento, incluso cuando se descarnan sus ramas antes la llegada del invierno, protegidas por el curso del arroyo Manzanares y el Cidacos. Estamos camino de Arnedillo, su descanso y sus termas naturales al aire libre.

Serpentea la carretera y adormece al pasajero. Allá donde el abandono se ha instalado, llega nuestra soberana algarabía. El grupo de almas errantes, coloniza el pueblo de Zarzosa, visitando el hayedo de Santiago en busca de sentido; Unas solas, otras en pareja, aquellas en sinfonía, se esconden, juguetean con las hayas.

Las primeras callampas emergen en el paisaje, cuales casas de gnomos, abriendo su tesoro al paso. Allí antes estuvimos, ahora rodeados, en una nueva oportunidad a perder la indiferencia o la violencia, a importarnos como iguales. Se acerca la noche, sin dejarse vencer al sueño, queremos detener el tiempo recuperando nuestra juventud, tener una segunda oportunidad, sentirnos vivos; queremos respirar conscientes antes de ignorantes a la deriva.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Brújula para navegantes emocionales

“La vida humana es compleja. Como individuos nos enfrentamos a un sinfín de decisiones diarias que poco a poco van conformando nuestra a existencia. También dependemos, y somos una referencia para otros seres humanos. Compaginar este conjunto de afectos y de obligaciones con nuestros intereses individuales puede resultar conflictivo y confuso, sobre todo cuando las demandas de quienes nos rodean aparecen excesivas o cuando nuestras fuerzas flaquean.”

Las emociones circulan por nuestro cerebro libremente, como un gas que tiende a ocupar todo el espacio disponible. Ignorarlas no es posible. Conocerlas  es la única manera de poner orden y concierto evitando acumular trastornos afectivos. Incorporando la Inteligencia emocional, como herramienta de conocimiento y gestión de nuestras propias emociones y  las de los demás; representa la habilidad de controlar los impulsos y la ansiedad, tolerar la frustración, motivarse a sí mismo, comprender las señales emocionales de los demás y mantener el equilibrio durante las épocas de cambios.

El libro ofrece una visión sobre las distintas etapas de la maduración emocional del ser humano como individuo y ser social. Desde la niñez, la adolescencia, donde se fijan los errores básicos que nos llevan a la desdicha, el adulto podrá revisar sus propias experiencias infantiles, para detectar los conflictos no resueltos de la etapa adulta.

Lo natural en la vida son los conflictos, necesitamos tener herramientas para manejarlos y vernos involucrados en los procesos de transformación  y crecimiento.  Al elegir pareja, queremos evitar los conflictos observados en el hogar de nuestros padres y en las casa de nuestros amigos. En las parejas, la rutina y el estrés diario crean las condiciones propicias para el resentimiento y el reproche.  Rencores y desencantos son las semillas del desamor.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Madeira, El Jardín del Atlántico. Senderismo

Madeira, una isla de maderera en medio del océano. Plena de agua dulce, alimento y repuesto para los barcos que transitaban el atlántico en el siglo XVI. Ahora un destino turístico al alcance de 2h de avión, que reporta múltiples beneficios a los portugueses, tan empobrecidos, tan luchadores por sobrevivir. En la isla se tiene de todo, buen tiempo, abundante vegetación y recursos naturales. Un paisaje cambiante que ha descubierto en la naturaleza, la nueva fuente de la riqueza, el turismo.

Los juegos de vegetación, agua, nubes y pendientes, hacen de este lugar un parque de atracciones donde una vez vivió desterrada la familia del Archiduque Carlos I de Austria. Un lugar dónde no pasa el tiempo y sus gentes viven volcadas al mantenimiento de la hacienda. La sorpresa es mayúscula, tan grande como sus cumbres y sus abismos. Los juegos de colores, tamizados por la bruma y las aterciopeladas nubes, la suavidad del lugar, los paseos, te dejan atónito. Desde las cumbres del pico Ruivo, hasta la zona desierta de la punta de San Lorenzo, pasando por el corazón verde del Caldeirao Verde. Al verlo, uno se queda enamorado, se le expande el corazón, tan grande como la isla.

Cuesta imaginar los días de las tropas militares del siglo XVIII, asentadas en la fortaleza que domina Funchal, sin otro avistamiento de llegada de barcos, que las luminarias que estos portaran. Sin radio, sin señales del exterior, solo las estrellas. Sin saber si la llegada sería de corsarios, piratas o emisarios del rey de Portugal, sin internet y sin móviles. Una vegetación y naturaleza que dominar y muy pocas herramientas, solo la perseverancia y la paciencia.